domingo, 1 de abril de 2018

Diego Sarrais (Énfasis de vida)




ÉNFASIS DE VIDA

Camino por la vida, no sé dónde voy, a donde me dirijo, solamente pienso en todo aquello que va pasando en mi vida, a lo lejos veo un camino y parece que al fondo está iluminado, brilla mucho, y tengo que ir para allá. No me puedo imaginar qué será, pero solo sé que me encarrilará y me dirigirá a una vida mejor…

Cae la noche y como siempre me vuelvo a casa, siempre la misma rutina, siempre el mismo camino, la monotonía ya cansa; pero hoy algo ha cambiado, me suena el móvil y parece ser que el emisor está muy impaciente por que le coja el teléfono, miro el móvil y es aquella persona que me dio todo los que necesitaba y que he querido, sin tener conocimientos de nada, cojo el teléfono muy emocionado, pero al oír la voz de mi madre con tanta angustia, me empiezo a preocupar, no sé qué pasará pero parece algo grave. La primera palabra que dice mi madre es: “Ha ocurrido algo terrible”, mi pregunta fue directa y concisa, y su respuesta fue la que me hizo pasar toda esa conversación como si fuese a cámara lenta.

Salgo corriendo, quiero llegar ya a casa, pero el cansancio se empieza a notar, una fatiga que no me deja avanzar más rápido, sino que me empieza a ralentizar, pero al minuto de intentar esforzarme pienso en que todo vale la pena y que la recompensa será equiparable con el esfuerzo. Cuando llego a casa veo a mis padres llorar, voy a abrazarles mientras lloro con ellos. Cojo el coche y me dirijo al único lugar donde nunca vas a querer visitar, nunca querrás estar tumbado en esas frías camas, rodeado de personas que intentar salvarte de cualquier manera.

Pasa unos días y ahí estoy, en aquel sitio donde tu sueño será eterno y donde dormirás para el resto de los años. Y ahí estoy, con todas aquellas personas que sabes que siempre van a estar ahí contigo, apoyándote, queriéndote y que siempre te ayudarán tanto en los buenos como en los malos momentos.

Estoy en frente de la tumba, y empiezan a venir todos aquellos recuerdos con esa persona que tanto querías, que tanto apreciabas y que ya nunca podrás volver a ver, porque todo aquello que empieza también acaba y al igual que hay buenos momentos, hoy es el día en el que tienes que llorar, y sufrir, porque ya no vas a poder hacer nada.

Cojo una rosa, la tiro a esa lápida fría y me derrumbo por completo, es inevitable, no puedo hacer nada, solo llorar, pero noto una mano que me agarra del hombro y entre lamentos y sufrimiento me dice: Ya no hay nada que hacer, solo estar con la gente que tienes y que te va a ayudar a pasar todo esto. Parece que esto es una despedida, y así es, es la hora de irse.

Y aquí estoy, con el frío, caminando solo, necesito mi espacio y respirar fuerte, no es algo que se pueda asumir tan rápido, sino que es como una cerilla, al principio prende rápido pero luego tarda en arder. Pasa el tiempo y ya está asumido, porque todas aquellas personas que están contigo te han dado su apoyo y su cariño sin pedir nada a cambio.

















Diego Sarrais Rodríguez Grau Ruza
1ºA Bachillerato

Gonzalo Moreno de Rosendo (No sabía que esto era así)






NO SABÍA QUE ESTO FUERA ASÍ

Recuerdo aquel primer día que te vi, era un día normal, como el resto. No se porque me quede mirándote y tu casi instantáneamente te giraste y me miraste, dijiste algo pero no lo podía escuchar. Te intente tocar pero había algo que no me dejaba, estaba sorprendido y, en ese momento, comenzaste a hablar con otro señor y yo pues me dormí.

De repente me desperté en un lugar muy extraño, no veía nada e intente pedir ayuda. Al momento empiezo a ver luz y veo a ese hombre otra vez, pero no estaba solo. Tenía miedo, yo era muy joven y nunca había visto a esa gente, ¿Dónde estaba? me preguntaba sin cesar. Se dieron cuenta de que no estaba muy cómodo pero, en ese mismo instante llegó una niña y me consiguió tranquilizar. Acto después me dormí. Pi pii piii oigo un ruido por la noche, imaginaciones mías supongo, pero me desvelé y decidí ir a investigar donde estaba. Me moví por todo el recinto y llegue a una habitación gigante, tarde en reconocerla pero era en la que me encontraba por primera vez. Seguí dando vueltas hasta que llegué  a otro lugar, no era tan grande pero olía muy bien. De repente, se enciende la luz y estaba ahí el señor, me vio y nada más verme abrió  una puerta y me dio de comer, gracias yo le dije, pero él no respondió.

Pasaron 2 meses y estaba muy cómodo en ese lugar, hacía calor, me daban de comer, cariño, etc. A veces yo hacía cosas que no le gustaban al señor y me regañaba, últimamente era mas de lo normal, pero no  me preocupé. Un  mes mas tarde ni siquiera la niña me hacía caso y no sabía porque era. Un día me desperté como de costumbre por la noche pero me sentí como el primer día, ¿qué estaba pasando?. Nada más pensarlo sonó un ruido raro y me golpeé, noté un movimiento y me entro un escalofrío no por el miedo sino por el frío. Como el primer día empiezo a ver una luz, en este caso era un a luz diferente. Me giro y estaba otra vez el señor, le pregunté que estaba pasando, sin decir nada se giró y se montó en el coche, comencé a perseguirle pero no pude, era muy rápido.

Sin querer me encontré en un instante perdido en mitad de la nada y con mucho frio. El coche se me había escapado y me giré. Nada más girarme una gran luz me cegó, sonó el mismo sonido raro que había sonado antes de que me abandonará.  Estaba cegado el sonido me había dejado sordo y noté un ligero golpe, yo no sabia que pasaba como de costumbre pero me vi en el aire volando y bum.

Gonzalo Moreno de Rosendo

Nicolas Melchor (Cuando un amigo se va y nos deja una sonrisa)



CUANDO UN AMIGO SE VA Y NOS DEJA UNA SONRISA.

Hoy ha amanecido el día de color gris, no por la contaminación, ni por que estuviese nublado.. Un día gris, entristecido, como cuando te falta algo, como cuando notas una ausencia.. Y es que, no es que lo diga yo, es que lo decían en todos los medios, la televisión, la radio, los periódicos, se comentaba entre la gente,  Antonio Fraguas, Forges para todos, dibujante lleno de valor y de valores, hoy se despedía para siempre

Una vida llena de anécdotas, desde su nombre artístico Forges, que sencillamente era su propio apellido traducido al catalán, en honor a sus orígenes maternos catalanes.

Creador de personajes inolvidables, incluida la propia Constitución, entrada en carnes y siempre sonriente. Y de los famosos bocadillos, donde los personajes expresaban sus inquietudes e ironías, casi siempre sobre la historia de España y la realidad política.

Según cuentan hoy en todos los reportajes, fue autodidacta, sensible e inteligente, contrario al conflicto y creador de un humor tierno, lleno de sentido común.

Contaba chistes en breves viñetas, que uno piensa que no puede llevar mucho tiempo, pero viendo el reportaje, el propio Forges cuenta que dedicaba horas, horas y horas, unas 12 h al día,  informándose sobre la sociedad que le rodeaba a través de la radio, su compañera de fatigas y de la que se nutría su inspiración.

Disfruto dedicando su vida a su vocación, haciendo lo que le gustaba y enseñándonos a los demás a ver la pura realidad. Comprometido con la sociedad y haciendo reír a la gente a través de sus dibujos.. Toda noticia destacable tenía el honor de ser recogida en sus viñetas irónicas, donde reflejaba muy gráficamente y con un humor diferente la escena política española del momento.

Creador de un nuevo vocabulario, visual, gráfico y lingüístico. Es alucinante pero ha sido capaz de crear sus propias palabras, y que todos las entiendan, con palabras y sin palabras, y con palabras distintas, como bocata, tocata, tontolculo, muslamen, forgesporáneo, forgendros..

No he tenido la suerte de crecer con sus dibujos, como mis padres.. No he tenido el placer de leer los periódicos en papel donde buscar sus viñeta como algo sagrado.. No he tenido el honor de entender la realidad social a través de los mensajes y sugerencias de sus “bocatas”. Prácticamente me he enterado de quien es Forges el mismo día de su ausencia. Pero por los mensajes de amor, por las lágrimas de tristeza, por las palabras tan cariñosas y de reconocimiento que estoy viendo que recibe de todo el mundo, desde sus compañeros, sus amigos, su familia, los de la calle, no me cabe duda de que me he perdido algo importante e  irrepetible.

Nicolás Melchor
1º A Bachillerato





Pablo Lojo (Más que un juego)



MÁS QUE UN JUEGO

Yamusukro, Costa de Marfil, 2002

23 de enero: Otro día más.. mientras vuelvo del colegio a casa solo escucho disparos y veo a gente muerta, la situación en mi país no podía ser peor, sigo sin entender como hemos acabado así.

Tengo miedo, papá aún no ha llegado a casa, todavía está ahí fuera luchando, no entiendo cómo puede formar parte de esta guerra que estaba partiendo a nuestro país en dos. Sí, la guerra es por política, sí, maldita política se supone que consiste en dialogar, llegar a acuerdos, y mirar por el bien ciudadano y es todo lo contrario, desde luego aquí.

Papá acaba de llegar, por suerte no está herido, -“ papá, papá corre está a punto de empezar el partido”, os preguntaréis de qué estoy hablando, nuestra selección de futbol va a jugar su penúltimo partido clasificatorio para el mundial. El fútbol es algo más que un simple juego en mi país, es casi como una religión, en estos años que llevamos de guerra pocas veces he dejado de escuchar disparos, bombas.. y casi todas coincidían cuando jugaba nuestra selección.

Ya es hora de dormir, hemos ganado y estamos a un paso del mundial, mientras  me vuelvo a escuchar bombazos.

8 de marzo: Pasan los meses y seguimos igual por no decir que la situación empeora por momentos, ambos bandos se cosen a tiros y se matan entre ellos sin dudarlo.

Mamá y yo estamos preocupados, son ya casi las doce y papá todavía no ha llegado, pasan los minutos como si fuesen horas, (suena la puerta), -“corre mamá, corre”, y si, papá está herido, tiene un disparo en el brazo izquierdo,- “vamos hijo vete a la cama, no te preocupes mañana estaré bien”-, -“vale papá, eres fuerte y sé que te recuperarás”.

10 de abril: Es fin de semana y papá no tiene que ir a luchar, vamos a pasarnos el día entero juntos como hacíamos cuando no había guerra.
Hemos visto una peli y hemos jugado al fútbol como en los viejos tiempos, y ya me voy a ir a dormir que estoy muy cansado.

12 de mayo: Si, hoy, ha llegado el gran día, hoy nuestra selección se juega el pase al mundial, nuestro país sigue en guerra sí, pero hay un ambiente diferente.
Acabo de llegar a casa del colegio, como de costumbre escuchaba los disparos, lo único que quiero es que papá llegue a casa y ver el partido con él.
El partido acaba de empezar y papá no ha llegado, supongo que estará al caer, espero que  ganemos y luego cuando venga lo celebremos.
Y fin del partido, Costa de Marfil se acaba de clasificar al mundial, no puedo estar más feliz, los jugadores están mandando mensajes de unión y de acabar con la guerra y parece que los líderes de ambos bandos están llegando a un acuerdo, y si, la guerra ha acabado, el fútbol ha conseguido terminar con esto.

Estoy eufórico no puedo ser más feliz ,pero estoy preocupado porque papá todavía no ha llegado (llaman a la puerta), pienso que será papá pero.. nos acaban de comunicar a mamá y a mí que papá ha muerto en combate, estoy en shock, no lo puedo asimilar, no sé que voy a hacer ahora.

10 de junio 2010: Ya han pasado 8 años de la guerra pero aún me acuerdo de papá, pero las cosas han cambiado, ahora mi país está en paz y sí juego en la selección costamarfileña y estamos camino al mundial, me encantaría que papá estuviese aquí pero sé que haya dónde este me estará viendo y estará orgulloso de mi.